Testimonio de un peregrino PDF Imprimir E-mail
Escrito por Antonio   
Jueves, 09 de Septiembre de 2010 13:52

Os acompaño el testimonio sentido y sincero de un peregrigo a Santiago de nuestra parroquia, espero que nos anime a todos a realizar el Camino si todavía no lo hemos hecho. (Para el puente del Pilar sale otra peregrinación desde la Parroquia de San Pedro, esta vez sólo durante el puente)

¿Por qué haces el camino?

Esta pregunta la he oído decenas de veces al igual que mis compañeros que iniciamos el Camino el pasado día 16/08/10, algunos de ellos por ofrecimiento, cumplido o por cumplir, pero la mayoría, realmente no lo sabíamos, como reto personal, porque he sentido la llamada, porque quiero encontrar, porque es el momento, todas estas repuestas, nos las dábamos unos a otros en la presentación cuando ya habíamos iniciado el Camino. Cuando era yo el que preguntaba ¿que sientes en el camino? Nadie me daba una respuesta concreta -es una experiencia muy bonita- contestaban algunos -hazlo y veras lo que se siente- contestaban otros, respuestas que eluden las preguntas y se hacen por cortesía. Es cierto que contar lo que se siente en el camino es difícil de contar, porque si quieres ser sincero te tienes que desnudar, yo trato de contar la mía, que será muy parecida a la de los demás y a la vez muy diferente. Todo empieza por "casualidad" te llega la información lo hablo con mi mujer, en cierta manera me anima y al día siguiente me encuentro con el padre Antonio, que por "casualidad" había terminado de prepararlo y decido hacerlo. Parto con muchas dudas, sin saber lo que busco, con el dolor de dejar a mi familia que en los últimos años no he estado separado de ellos mas de unas horas, y me costó mucho arrancar, te encuentras con gente que no conoces, muy superiores a mi espiritualmente y con mas entrega, gente que conoces de vista a algunos y que los prejuzgas y te sientes prejuzgado, llevas en la mochila un montón de cosas por siacaso, para crearte tu propia independencia, para no tener que depender de los demás. Haces el primer día y todo en mundo de refresco, marcha bien, no hay dolores ni ampollas, llevas ilusión, la organización es perfecta, la intendencia funciona muy bien llevamos guía de cabeza y guía de cierre, cuando acabas la etapa y llegas a el pabellón ya notas que el cansancio y las incomodidades hacen mella, pero no las consideras inconvenientes para seguir, procuras relacionarte con el grupo, aún con reservas, comes, descansas, tienes una dinámica después vas a misa, cenas y a dormir. Este momento, antes de dormir repasas conversaciones, te pones en la situación que te encuentras, ya ves con quien conectas y profundizas y a quien evitas.

Empiezas otro día y cuando llevas una hora de camino empiezas a notar que las fuerzas te abandonan, el cansancio, días sin dormir bien, la mochila llena de tontás, por lo que sea pero las fuerzas te abandonan, no dices nada para que el grupo sea uniforme y tratas de aguantar hasta el bocadillo, que lo tomas y descansas, parece que te repones, te pones en pie y los talones te queman

-¡pero como puede ser si los demás parecen que están de paseo!- yo sigo, entonces como una "casualidad" el guía de cierre te pregunta ¿como vas? evidentemente tu dices que vas bien, porque crees que te lo pregunta por "casualidad", mira tu con mas de una decena de caminos en la mochila se la vas a dar, pero tu sigues porque piensas que si gente desde los quince a los casi setenta aguantan tu no vas a ser menos, y venga palante, ves que el grupo se va estirando y que tu no puedes seguir el ritmo, los pies te arden pero no quieres parar el grupo y el guía de cierre se te ofrece para llevar la mochila - ¡pardiez!, faltaría mas, ayudarme a mi, no, no si voy bien- total que al final retrasas el grupo y lo que es peor te provocas una artritis traumática en las rodillas. Llegas y tienes los talones hechos una ampolla, la parte de abajo de los dedos peor y los dedos meñiques, como decía un compañero –tengo un dedo dentro de una ampolla-, te vas a relajarte un rato antes de comer y los guías te dicen que si al día siguiente sales, no terminas el Camino, lo asumes con mejor o peor talante y cuando te vas a descansar después de comer, te ves en la situación de elegir, hago caso a quien sabe o tiro palante y que sea lo que Dios quiera, por cierto, ¿porque Dios quiere?.

Primera cura de humildad. Hombre mojado no teme a la lluvia.

-Tienes que seguir el camino, pero lo puedes hacer desde intendencia, puedes ayudar, aunque lo tienen tan bien preparado que no les haces falta quizá lo único que hagas sea molestar-, -bueno pues abro la caja de las "tontás" y por lo menos les arranco una sonrisa que con los pies y las rodillas así no valgo para mucho mas, pues venga a demás lo mejor que tiene es que con las rodillas a si no me acuerdo de los pies "todo son ventajas"-, -a demás descansas mañana y pruebas pasado, como la etapa de mañana es la mas corta tampoco te pierdes tanto-. Esta conversación la mantuve con Él, pero desde la serenidad, la cura de humildad me sentó pero que muy bien, es cierto que tuve un momento casi desesperado, pero al final tampoco tenia tan claro para que estaba aquí. Decidí que este era el criterio que tenía que seguir durante todo el camino, dar de mí lo mejor y hacer un poco más de lo que puedo para seguir adelante. Total que continuamos con el Camino con la maquina hecha polvo pero el motor en muy buenas condiciones llegar a Ourense fue una aventura, se juntaron seis tíos igual que templos para ayudarme a bajar una cuestecita, a los cuales rechace su ayuda, no por orgullo sino porque las fuerzas de todos eran justas y temía que termináramos todos rodando cuesta abajo, (porque a los de llano nos es imposible pensar que cuesta mas bajar que subir), que las cuestas en Galicia haberlas ailas. Y llega el día de Oseira, que salimos más temprano y menos mal que la organización lo decidió así porque con 40º si salimos mas tarde todavía no habíamos llegado, esta etapa en general fue la mas dura para todos, para mi igual de dura que las demás y pensando que si pude terminar esta, podía terminar todas, error. Al día siguiente comenzamos una etapa con unos cuantos kilómetros de bajada, fue un suplicio constante, las rodillas se quedaron rígidas y la zona no permitía que el coche fuera a por mi, caí en el error de enfrentarme a Él y recriminarle ¿porque me estas haciendo esto? cerré la caja de las tontás y abrí la del coraje, pero las rodillas no me funcionaban, la maquina no me funcionaba pero dejé que el motor tampoco, los guías se dieron cuenta enseguida de que yo iba mal y me pusieron en cabeza para marcar el ritmo, con cosas en los ojos (porque no lloro es que seme meten cosas en los ojos) encabecé la marcha solo, pensando en disparates, en dejar el Camino y el camino deseando que empezaran las cuestas arriba, diciendo y maldiciendo para mis adentros. Estuve solo unos momentos aunque para mi fueron eternos, y de pronto se puso a mi lado un Ángel que se incorporo la tarde anterior a el grupo y sin conocerme de nada camino a mi lado, al principio en silencio y después con una sutileza especial hablando de cosas de los hijos, de la familia, de cosas sin importancia pero con la sutileza de los Ángeles que hacen darte cuenta de que estas en tu Yo, cuando tu Yo sin lo demás no es Nada, fue muy largo el camino hasta llegar a un punto donde el coche pudiera ir a por mi, pero gracias a Dios que fue lo suficientemente largo como para que el Ángel pusiera en marcha el motor que se me había parado, que "casualidad" que esta mujer se incorporara el día de antes, otro día a intendencia.

Y así entre dolores y tontás, entre risas y menos risas, entre calor y chirimiri, entre te ayudo y me ayudas, sabiendo que tienes a tu lado alguien de verdad, e incluso alguien casi arrastras, llegamos al Obradoiro, yo no tuve mas que abrazar a todos (uno por uno) y darle las gracias por permitirme acompañarlos hasta Compostela. Tras el manteo del guía de cabeza, nos fuimos a dejar las mochilas y a la misa del peregrino, muy emotiva con botafumeiro y todo, comer relajarnos, todos con la sensación del deber cumplido, con que nosotros hemos andado juntos muchos kilómetros etc,tec, fuimos por la tarde a la vigilia del Peregrino. Ya mas relajado pensando en lo que nos había costado llegar, en que cada cual iba por sus motivos, te presentas en la vigilia y el cura empieza a preguntar a los peregrinos desde donde vienes, unos desde ochocientos kilómetros "andando" otros desde centro Europa y tal y tal, claro tu piensas "no andamos na." y a otros italianos les pregunta y dicen que han venido en avión, entonces tu piensas "a estos los revuelco, yo soy mas" y añaden –somos los padres de Paolo, el peregrino que se ha caído a la ria y están buscando el cuerpo-, y yo pienso "yo soy mas, pero el mas tonto el mundo". Soy capaz de pensar que mis problemas son enormes, cuando casi no existen, que mis dolores son mas dolorosos que los de los demás, que mis barreras son las mas altas, cuando lo único que puedo hacer es dar gracias a Dios por hacerme la vida tan fácil, con sus dificultades, simplemente para valorar lo que tengo que es mucho. Por el Camino piensas alguna vez lo que le vas a pedir al Santo cuando estas frente a el sepulcro, y claro viendo la "casualidad" que pasó en la vigila, una vez que estas frente a los restos de Santiago solo se nos ocurre darle gracias a Dios por lo que tenemos y pedirle al Santo que interceda por la familia de Paolo, para que su sufrimiento les sea lo mas llevadero posible y rezar un Padre Nuestro por ellos, "casualidad".

El Camino te muestra la vida, lo que necesitas y no es necesario, las máscaras que tenemos, lo que merece la pena poner en la mochila del camino y lo que no, en que es mucho mas difícil bajar que subir, en que por mal que estés siempre hay alguien para ayudarte si te quieres dejar ayudar, en que la mochila no pesa porque lleves personas dentro y todas pueden caber, que si ves realmente a los demás como prójimo te puedes ver a ti mismo y que Jesús camina siempre a tu lado le dejes hueco o no.

Aunque la cosa se esta alargando y dejo muchas cosas importantes por contar, tengo que hacer mención al quitarme una frustración de en cima, porque hace años yo cantaba en una coral, pero nunca había cantado con un coro, pero un coro de verdad, con sentimiento y mis niñas con voces de Ángeles, que si hubiéramos ensayado no sale la cosa igual, porque cantábamos con el corazón.

Paradojas del Camino, hicimos una misa en un pueblo que no me acuerdo del nombre, donde cantamos muy bien, las lecturas mejor, las ofrendas ideales, recibimos el aplauso de las gentes del pueblo y del cura local, canción del guía de cabeza, hasta nuestro cura nos despidió con un chiste, y salimos tos llorando. Esto esloquees, haber elegio Benidorm.

NOTA: No nombro a nadie por su nombre, porque las cosas del Camino quedan en el camino, excepto por "casualidad" al padre Antonio López al que siempre estaré agradecido.

José Antonio, peregrino

 

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