D. Jaime Quiralte nos hace llegar esta nota de prensa:
El sábado 19
de abril, desde las 9,00 de la mañana, en una mañana de chubascos, los
voluntarios de Alcázar de San Juan se disponían a preparar las mesas para la
acogida del I Encuentro de Jóvenes
Cristianos de Castilla la Mancha. Instalación de megafonía, música para ir creando ambiente de
fiesta, las fichas con el nombre y la diócesis de origen, las carpetas de
trabajo con el cuadernillo y el bolígrafo, notas para conocer el número de
inscritos (fuimos más de 330 los que animaron este día lluvioso del que no se
esperara que brillara el sol de la fe joven).
En torno a las 10,30
iban llegando los participantes. Los de Guadalajara habían pasado la noche en
el centro parroquial de Santa María la
Mayor, y por supuesto, fueron los primeros que se acercaban a
la acogida que se había preparado en los salones de la Parroquia de Santa Quiteria. Desde aquí, un
aplauso a todos los que rápidamente asumieron el “plan B” (en caso de lluvia)
porque hicieron del encuentro una convivencia muy bien organizada.
Después de
tres cuartos de hora, de saludos y reencuentros para unos, de presentaciones y
alegría para todos, la
Delegación de Pastoral Juvenil de Ciudad Real, daba una
bienvenida que era a la vez agradecimiento a todos los que habían hecho posible
el encuentro: los Obispos de las cinco diócesis, los equipos de las
Delegaciones o Secretariados de Pastoral Juvenil, los voluntarios de Alcázar,
el Excmo. Ayuntamiento de Alcázar de San Juan prestando instalaciones y estando
pendiente de las necesidades del encuentro, José Manuel Llario (el ponente del
trabajo de la mañana), y la
Obra Social de Caja Castilla la Mancha con las carpetas. D. Antonio Algora, Obispo de Ciudad
Real, nos acogía al encuentro ofreciendo un testimonio joven de esperanza, de
acuerdo con el lema del encuentro “¡VIVE!”.
Terminada
la acogida, el equipo de Sigüenza-Guadalajara nos ayudaba a centrar el día con
una oración sencilla y profunda
sobre el tiempo que nos toca vivir y la esperanza para valorar los signos de
los tiempos.
José Manuel Llario Espinosa,
antiguo director del Secretariado Diocesano de Pastoral de Juventud de Ciudad
Real, se encargó de enmarcarnos el trabajo de la mañana. Teniendo delante el
mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la XXIII Jornada
Mundial de la Juventud
en Sydney, José Manuel valoró la importancia de sabernos “elegidos para la gloria”:
llamados por Dios y con la ayuda del Espíritu para responder en el mundo y en la Iglesia a una pastoral
creativa y misionera que no se apoya en lo externo sino que se fundamenta en lo
más profundo del corazón del hombre habitado por Dios. Lo hizo con una
exposición muy novedosa, rica en imágenes, ejemplos y cercanía con todos los
que estuvimos presentes. Creo que todos agradecimos el esfuerzo de su
exposición, agradecimos lo que Dios nos decía a través de una palabra viva que
nos interpelaba.
De nuevo, una oración
que nos ayudaba a acoger el mensaje con serenidad. Y nos dirigimos al colegio de los Padres Trinitarios. En 20 grupos se estuvo trabajando una
serie de preguntas que nos ayudaron a conocernos mejor y a proponer una memoria
viva de la presencia de Jesucristo desde la eucaristía, desde la vocación y la
misión. El tiempo libre, la comida compartida y el café fueron
momentos privilegiados para conocernos mejor y hacer realidad uno de los objetivos
de este encuentro: la comunión entre las diócesis. También así fue entre los
Obispos asistentes de Albacete, Toledo y Ciudad Real y los equipos responsables
de Pastoral con Jóvenes. La eucaristía,
en la Parroquia
de Santa María la Mayor,
presidida por Don Antonio Cañizares
fue el culmen del encuentro. Celebración viva y joven que a todos nos puso en
camino hacia la misión desde el gozo pascual del resucitado.
Por último en “La
Covadonga” el grupo “Siete
Días” puso el broche final a un encuentro lleno de alegría, trabajo y gozo.
La última palabra del encuentro, en los coches y los autobuses, la pronunciaron
todos los participantes: “¡GRACIAS A
DIOS!”
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