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NACIMOS HACE VEINTICINCO AÑOS 

Por D. Jesús Cañas
Jesus Cañas

    Al final del verano del año 1982 nos sorprendió el Obispo D. Rafael a los curas de Tomelloso mandándonos inaugurar la Parroquia de San Pedro en los barrios de San Antonio y adyacentes, llegando desde la calle el Charco hasta el cementerio.

Al cielo raso como los buenos pastores

   
Así fue nuestro alumbramiento. Los comienzos fueron nada más que regulares. Como no teníamos Templo pensamos comprar o alquilar una gran Carpa de algún Circo y meterla en el corral de nuestra Casa donde estaba la Capilla-Oratorio del mismo Barrio. ¡Menos mal que las gestiones que hicimos en Madrid en el Circo de la Ciudad de los Muchachos que había instalado junto a la plaza de las Ventas no fueron del todo satisfactorias..., que si no estaríamos todavía así! No teníamos donde caernos muertos, pero teníamos unas ansias de altura regulares. La inauguración se hizo accidentalmente en el patio del Antiguo Colegio del Barrio, hoy Casa de Todos, que habíamos habilitado como Parroquia mientras duraban las primeras obras de remodelación de la Capilla. Allí se hizo la toma de posesión, la profesión de fe y el juramento de cumplir bien el cargo por parte del primer párroco.


    En aquellos días se constituyó el primer Consejo de Pastoral y nos pusimos a pensar todo lo que podíamos hacer como nueva Parroquia.


Mucho ruido y pocas nueces

    
Al año siguiente empezamos a darnos a conocer revitalizando las fiestas del Barrio, con procesión del Santo incluida. Y que conste que no decimos lo del ruido por los cohetes ni por la Banda Municipal de Música que nos solemnizó estos eventos. No. Lo decimos, en primer lugar, por los vecinos del Barrio que estábamos todos muy alegres e hicimos mucha propaganda entre nuestros familiares de todo Tomelloso. Sin exagerar, pero creemos que por la novedad, por los zurras que gratuitamente se repartían en todas las casas del Barrio y por otros muchos detalles, creemos que algunas noches pasó por nuestras fiestas medio Tomelloso. Es que  a todos nos gusta un poco eso de la fiesta, la jarana, la juerga... y si te pones un poco contento con el vino terminas viendo doble todo lo que mires. Eso sí, tenemos que decirlo, que no le quedamos a deber nada a nadie, que las fiestas se autofinanciaron, que salimos comidos por servidos. El deber dineros a unos y a otros vino después. Pero no queremos deciros primero las cosas malas. Esas se dejan para cuando se cuentan penas y ahora no toca.

Primer traslado

   
Al otro año las Primeras Comuniones se celebraron ya en casa de Lola Jiménez, en la calle Amparo. Como pastores teníamos claro que lo nuestro era andar de un lado para otro. Nuestro redil tenía ahora unas portadas más anchas y un portal más amplio. Pusimos el nuevo Sagrario en una habitación cuadrada pequeña con unas rejas bastante bonitas. La habitación estaba pegando al mismo portal. Esto fue a finales de 1984. Alguien comentó, en estas efemérides, que a Lola le había pasado algo parecido a lo que le pasó a Zaqueo, el del Evangelio, ese que se subió a una higuera para ver mejor al Señor y luego lo recibió en su casa... ¡Qué alegría la de Zaqueo... y qué alegría la de Lola!

    Así y allí tieramos otros diez años o más... Hasta que la Niña -nuestra parroquia- fue creciendo y entre todos pensamos que le debíamos poner casa propia, como hacen los padres cuando se casan sus hijas. Al fin y al cabo, aunque estuvieramos bien, en casa de Lola estabamos de prestado con los inconvenientes propios de esa situación. Total, que en una gran Asamblea de todos los fieles de un domingo tomamos la determinación de hacer un Templo grande en la antigua Casa-Capilla del Barrio de San Antonio.

Un salto en el vacío

   
Entre obras, deudas, kioscos en las Romerías y otros avatares llegamos a marzo de 1994. Y el día de San José inauguramos el nuevo Templo con la asistencia del Obispo y un buen número de curas de Tomelloso  y de la comarca. ¡Fue un pequeño milagro el que entre los que estábamos y lo que teníamos llegáramos a hacer un Templo tan bonito! Las malas lenguas decían de nosotros que si nos ponían a todos con la cabeza en el suelos y los pies para arriba no habría caído ni un poco de calderilla. ¡Exagerados ha habido de toda la vida de DIos!

La niña bonita

   
Así se le dice al 15. Pues esos son los años que tenía nuestra Niña -nuestra Parroquia- aproximadamente a esas fechas. La verdad es que nuestro Templo había quedado bonito, alto, con luz a raudales... Se nos va a hacer la boca agua diciendo la hermosura de Nuestra Niña y luego nos van a decir que es pasión de...

    Pues aquí estamos... y ¡a mandar!.

    Seguramente que se pueden decir todavía muchas más cosas de antes y después de todas estas que hemos contado, pero lo vamos a dejar para otra ocasión. Como somos muchos los que tenemos la culpa de que todo esto haya salido así, pues que sean otros los que continúen contando la historia.


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